Textil y confección
Talleres que cortan y cosen la tela del cliente y cobran por prenda.
Trabajar a fasón es transformar insumos de otro a cambio de una tarifa. El cliente compra y entrega la materia prima; la planta pone máquinas, personal y energía, y devuelve el producto terminado. En el Código Civil y Comercial encaja como contrato de obra: la planta se obliga a un resultado y cobra un precio por él.
Los insumos y el producto siguen siendo del cliente durante todo el proceso. La planta no compra ni vende la mercadería: factura el servicio, y el cliente factura después la venta del producto.
En el agro hay figuras propias. Quien faena hacienda o muele granos en un establecimiento ajeno opera a fasón y tiene que estar inscripto en el RUCA, el registro de operadores de la cadena agroindustrial. Cuando el productor cobra en producto en lugar de pagar una tarifa, el contrato es de maquila.
En los dos casos la marca no tiene planta. Cambia quién compra los insumos, qué se factura y quién pone el capital de trabajo.
| Trabajo a fasón | Elaboración para terceros | |
|---|---|---|
| Quién compra los insumos | El cliente | La planta, con la fórmula o especificación del cliente |
| Qué factura la planta | El servicio de transformación | El producto terminado |
| Quién financia el stock | El cliente, desde la compra de insumos | La planta hasta la entrega; el cliente desde que compra |
| Quién asume las mermas | El cliente, dentro de la tolerancia pactada | La planta |
| Cuándo conviene | El cliente compra bien los insumos o tiene fórmula propia | La marca prefiere comprar producto terminado y concentrarse en vender |
Una planta que trabaja por debajo de su capacidad ya paga sueldos, energía, mantenimiento y amortizaciones. Mientras el pedido entra en la capacidad libre, el piso de la tarifa es el costo variable: todo lo que deje por encima ayuda a pagar una estructura que existe igual.
Si el pedido ocupa lugar de la producción propia, la tarifa tiene que cubrir también lo que esa producción dejaba. Y para un contrato largo conviene mirar el costo completo, porque va a seguir ocupando la planta cuando deje de sobrar capacidad.
Valores de ejemplo. El costo variable incluye lo que pone la planta: energía, insumos auxiliares, mano de obra variable y embalaje.
Una marca puede salir al mercado sin planta propia. El margen está en el precio de venta y en el canal, y el costo hay que mirarlo completo: tarifa o precio de la planta, insumos, mermas, mínimos por corrida, fletes y el capital que queda inmovilizado en stock.
En alimentos, cosmética y perfumería el producto se registra y se fabrica en un establecimiento habilitado por la autoridad sanitaria. Fabricar fuera del establecimiento declarado es una infracción: la ANMAT puede prohibir el lote y abrir un sumario. Antes de elegir planta conviene confirmar que su habilitación cubra ese tipo de producto.
Para vender en Mercado Libre la cuenta es la de cualquier producto: precio, comisión, envío, publicidad e impuestos. Lo que cambia es de dónde sale el costo. Calculá el margen por producto.
Las tres opciones se comparan por costo por unidad, pero cada una pide algo distinto. El fasón obliga a comprar y financiar los insumos. La elaboración para terceros cuesta más por unidad y no inmoviliza nada antes de la compra. La planta propia baja el costo variable, pero suma una inversión y una estructura fija que hay que llenar.
El volumen decide. Por debajo de cierto nivel, la estructura de una planta propia pesa demasiado por unidad; la calculadora marca ese punto.
Costo por unidad terminada. Valores de ejemplo; no incluye fletes ni el costo financiero del stock.
Talleres que cortan y cosen la tela del cliente y cobran por prenda.
Elaboración y envasado para marcas que no tienen planta propia.
Plantas habilitadas que fabrican con la fórmula y el envase de la marca.
Mecanizado, tratamiento térmico o inyección con el molde del cliente.
Faena y molienda en planta ajena, con inscripción en el RUCA.
Somos contadores especializados en costos. Calculamos la tarifa para la planta y el costo para la marca, revisamos el contrato y, cuando hay un encaje, ponemos en contacto a las dos partes.
Tarifa mínima, tarifa objetivo y costo completo según la capacidad libre, y cuánto aporta cada contrato a cubrir la estructura.
Fasón o elaboración para terceros: costo por unidad con mermas, mínimos y fletes, y el capital que inmoviliza cada opción.
Revisión de las cláusulas que generan discusiones: mermas, rechazos, actualización de tarifa, seguros y propiedad de fórmulas y matrices.
Si tenés capacidad para ofrecer o buscás quién fabrique, contanos qué necesitás y te avisamos cuando haya una contraparte posible.
Nos contás el caso: producto, volúmenes, precios y qué alternativas estás mirando. Te pedimos solo los datos que hacen falta para calcular tu caso.
Armamos un modelo en Excel con cada alternativa: costo por unidad, resultado por mes y capital que inmoviliza cada una.
Probamos qué pasa si cambian el rendimiento, la tarifa, el precio o el tipo de cambio, y marcamos el punto en que una opción deja de convenir.
Te entregamos la conclusión por escrito. Si avanzás, revisamos el contrato y acompañamos la puesta en marcha.
Las calculadoras de esta página sirven para una primera comparación. El análisis del caso suma lo que una calculadora no ve: tus costos fijos, los plazos de cobro, el capital de trabajo y las cláusulas del contrato.
Contanos tu casoEs transformar insumos de otro a cambio de una tarifa. El cliente compra y entrega la materia prima, la planta pone máquinas, personal y energía, y devuelve el producto terminado. Encaja como contrato de obra del Código Civil y Comercial: la planta se obliga a un resultado y cobra un precio.
La maquila de la Ley 25.113 es propia del agro: el productor entrega materia prima y cobra en producto, con una proporción de lo que sale de la planta. En el fasón el trabajo se paga con una tarifa en dinero y puede ser de cualquier industria.
Del cliente. Los insumos y el producto terminado siguen siendo suyos durante todo el proceso; la planta los tiene en custodia. Por eso conviene dejar escrito quién los asegura y quién responde por pérdidas o daños.
La planta factura el servicio de transformación. Los insumos llegan y el producto vuelve con remito, sin venta de por medio, y el cliente factura después la venta del producto terminado. El tratamiento impositivo de cada caso conviene revisarlo con un contador.
Depende de cuánta capacidad sobra. Si el pedido entra en la capacidad libre, el piso es el costo variable. Si desplaza producción propia, la tarifa tiene que cubrir también lo que esa producción dejaba. Para contratos largos conviene usar como referencia el costo completo, con los fijos repartidos sobre la capacidad.
Sí. La marca vende el producto como cualquier otro, y el costo sale del contrato de fasón en lugar de una planta propia. En alimentos, cosmética y perfumería el producto tiene que estar registrado y fabricarse en un establecimiento habilitado.