Logística · Artículo · 1 min de lectura

¿Cómo embalo mis productos para que no lleguen rotos?

Caja firme del tamaño justo, relleno que inmovilice el producto, protección de esquinas y cierre reforzado. Un buen embalaje cuesta menos que una devolución.

La mayoría de las roturas vienen de un producto que se mueve dentro de la caja o de una caja que cede. Usá cajas firmes, del tamaño más ajustado posible, y rellená los huecos para que el producto no se desplace: papel, burbuja o separadores. Protegé esquinas y partes salientes, separá piezas que puedan chocar entre sí y reforzá el cierre con cinta en todas las uniones. Si el producto es frágil, indicalo en la caja, aunque no reemplaza al embalaje.

Medí y pesá el paquete ya armado y cargá esos datos en la publicación, porque el costo de envío se calcula con ellos. Revisá los reclamos por rotura de los últimos meses: si se concentran en un producto, cambiá el embalaje de ese producto antes de seguir vendiendo. Y si declarás un valor en envíos con seguro, que sea el correcto, porque de eso depende la cobertura.

Llevá un registro de reclamos por rotura por producto. Si un producto pasa de uno cada cien envíos, cambiá su embalaje y volvé a medir en el mes siguiente. Si el envío tiene seguro, revisá también cómo funciona el reclamo.

Próximo paso

Ordenar la logística con números.

Asert compara costo y plazo de cada modalidad de envío por producto y zona, y define cuándo conviene Full, Flex o envío propio.

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