La oferta de crédito dentro de Mercado Pago tiene ventajas claras: aparece precalificada, se acredita rápido y no pide garantías. Para compararla con un banco hay que llevar las dos a la misma medida: el costo financiero total efectivo anual, que incluye intereses, impuestos y cargos. Comparar la cuota mensual o la tasa nominal lleva a errores, porque los plazos y las formas de cálculo son distintos.
Hay además diferencias que no están en la tasa. La forma de cobro: según la modalidad, el crédito puede debitarse de la cuenta o de un porcentaje de las ventas, lo que reduce la caja disponible justo cuando más se vende. La flexibilidad: si se puede precancelar y con qué costo. Y el destino: un crédito para comprar stock que rota en 45 días no se compara igual que uno para cubrir sueldos. La pregunta de fondo es siempre la misma: si el margen que genera ese dinero en el plazo del crédito supera su costo.
Pedí el costo financiero total efectivo anual de cada opción y anotalo junto al plazo y la forma de cobro. Calculá cuántos días tarda en volver el dinero invertido y cuánto margen deja en ese tiempo. Si el margen no supera con holgura el costo, ninguna de las dos opciones conviene. El criterio general está en cuándo conviene un crédito para stock.
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